martes, 9 de julio de 2013

PERFIL PÚBLICO

     Pocas cosas hay que me tome menos en serio que mi perfil público, supongo que después de leer a Kundera y sus divagaciones sobre la inmortalidad ridícula, ya empecé a dar por sentado que lo mío tendría que ser la trivialidad. De hecho ya empecé temprano, me obligaron a hacer un test de inteligencia en el instituto y tuve la habilidad de sacar la peor puntuación posible de la clase, ¿para qué iba a esforzarme en algo en lo que no creía?, luego en la universidad, me alejé de lo que venía siendo un expediente brillante y premeditadamente me convertí en un perfecto inútil, que si me coge el Wert me saca a hostias de la carrera con total merecimiento, con tanto dinero y talento despilfarrado. Lástima que el tiempo me haya dado la razón, pues ser arquitecto en España viene a ser hoy en día un sinónimo de fracaso social, al menos por unos cuantos años, y eso que me llevo por delante.
     La cuestión es que vuelvo a sentir la necesidad de replantearme lo de mi perfil público, porque el trabajo manda y no es posible eternizarse en la vida contemplativa, así que me disfrazo de persona sensata y cabal, y si no fuera porque he trabajado en casi cien empresas, montado un blog, escrito un libro y varios relatos, y ganado algún premio que otro, podría incluso presentar un relato coherente en mi currículum. En fin, que siempre me quedará el facebook y el linkedin para mentir a conciencia, y que está en vuestras manos no creer en nada de lo que digo, que las apariencias engañan, no lo olvidéis.

lunes, 17 de junio de 2013

FRAGMENTOS - EL TESTAMENTO5




 

     A las siete de la tarde comienza la procesión. Desde su casa madre e hijo contemplan el ritual con agrado. Están asomados a la calle desde un balcón enrejado, en un cuarto piso. El hijo sujeta a la anciana por la cintura e impi­de que el vértigo la haga retroceder. Hay un rumor lejano de voces, que anun­cia que ya se aproxima la concurrencia, y Antonio inclina a su madre sobre la barandilla. Pueden ver los niños de comunión desfilando con orgullo, a sus madres alborozadas discutiendo con sus hijos para que guarden un mínimo de decoro, a los fotógrafos corriendo entre las filas para obtener unas fotos acertadas, a los monaguillos ordenando las filas y a los fieles nutriendo una pro­cesión ya de por si escueta e informal. La expectación es mínima y la anciana se lamenta de ello.
- ¡Cómo está el mundo!, es una pena que no haya venido más gente.
     En la procesión, la Sagrada Forma avanza lentamente, parece suspendida en el aire, cual milagro de Fe, con una blancura infinita. Los escasos asisten­tes hacen reverencias y la seriedad de todos otorga la solemnidad requerida. Los sacerdotes casi no respiran, silencio y respeto. Antonio se pone nervioso, ya se acerca la hora.
- ¿Se ha confesado, madre?
- Sí, hijo mío -responde la anciana -, yo siempre estoy preparada para el Señor, ¿porqué lo preguntas?
- No, por nada.
           El hombre, el que está loco, mira con ternura a su madre. Aún recuerda las caricias de otros tiempos, la niñez placentera y el amor desmedido. Ahora, cuando la vida se le escapa, su anciana madre sólo le plantea exigencias y reproches. Su papel de víctima ante la vida le produce asco, y piensa que ya es la hora.
- ¡Venga!, a hacerle compañía al Señor.

lunes, 3 de junio de 2013

COMPETITIVIDAD


     Hace unos días participé en una manifestación en el Puerto de Sagunto para evitar el cierre de Galmed y fue inevitable retrotraerme treinta años atrás. Por entonces yo tenía once o doce años y no conocía nada del tema de la siderurgia, lo único que me planteaba era que el cierre de los Altos Hornos de Sagunto afectaba al futuro de la comarca y que yo no quería eso para mi entorno. Aterricé de manera pintoresca en algunas manifestaciones de la época sin conocer siquiera a los que se manifestaban, con el convencimiento de que aquellas movilizaciones podrían servir de algo; pero no fue así y el proceso de reconversión industrial siguió adelante con toda su crudeza.
            Apenas sobrevivió una pequeña parte de la producción, la que se suponía que era más rentable, o más competitiva como gusta decir ahora en círculos económicos para desvincular el asunto del componente avaricioso, otros, sin embargo, abrieron su propio camino, obviando las excusas de falta de competitividad se lanzaron a crear una línea de galvanizados, Galmed, sin tener experiencia previa en empresas de este tipo, con mucha ilusión y con mucha rabia. Consiguieron que fuera rentable, crecer y conseguir inversores, hasta el punto que hoy en día dan empleo a cerca de mil personas.
            Llegados a este punto debería explicar que en este camino de éxito participó mucha más gente, que confió e invirtió en el proyecto, entre otros una multinacional alemana que es la que ha acabado asumiendo su control, y que es la misma que ahora quiere vender o cerrar la empresa con excusas de falta de competitividad. No sé si son ciertos esos parámetros, desde luego tengo información de primera mano de trabajadores que me dicen lo contrario, tampoco conozco las intenciones de la multinacional, porque tiendo a malpensar que hay horizontes más rentables o más cómodos para ellos, en cualquiera de esos países que tienen escasez de derechos y de salarios; pero de lo que sí estoy convencido es que tanto hoy como hace treinta años, debería haber un futuro de esperanza para la ciudad y para la gente que se queda por el camino. Por todo ello, NO AL CIERRE DE GALMED y mucho ánimo en la lucha.

jueves, 23 de mayo de 2013

DE LO COTIDIANO

       Me resulta extraño escribir en este blog y asistir a un proceso creciente de globalización, pues cada vez entran de países más diversos y mis aspiraciones no dejan de abarcar aquellos temas cotidianos que en algún instante captan mi atención. Supongo que despertaré algún interés más allá de mis propias narices y que lo universal pasa necesariamente por el tamiz de lo más ínfimo, de esos temas que a todos nos preocupan y que acaban siendo la excusa inevitable para construir un entorno más humanizado y cercano.
     Resulta también pintoresco, que en este mundo globalizado sea cada vez más fácil acceder a la información de lo que está pasando en cualquier parte del planeta, pero por el contrario se concentren mecanismos de poder en unas pocas multinacionales, fondos de inversión y entidades financieras que acaban interfiriendo en la capacidad de decisión de nuestros mismos representantes. Y es que este parece un mundo al revés, porque tal y como explico en una entrada anterior, “Desequilibrios”, la naturaleza debería moverse desde lo más fuerte hacia lo más frágil para poder garantizar un mínimo de equilibrio, si es que queremos sobrevivir a nuestros incesantes delirios de grandeza. 




miércoles, 8 de mayo de 2013

FRAGMENTOS - REFERENCIAS DE LA MEMORIA 10

     Noches de zozobra, odiaba esas noches, aunque no podía evitar tener la sensación de desamparo al sentirme solo y perdido. Alejandro estaba a mi lado y a pesar de escucharme no dejaba de ser un apoyo pasajero en mi vida.
- ¿Por qué no me cuentas lo que te pasa? – me incordiaba una y otra vez preocupado por mi tristeza.
     Beatriz me acompañaba en mis noches de angustia, me recordaba que las noches felices fueron aquellas en las que ella estaba presente. Nadie me miraba como ella y su sonrisa tenía la vida que a mí me faltaba.
- No hay nada que contar, lo único que pasa es que soy un imbécil – le dije para que se callara.
     Caminábamos tranquilamente, tambaleantes e irreconocibles, Alejandro se reía de mis balbuceos y me provocaba dando mayores tumbos de los necesarios por aquellas calles transitadas.
- ¿No la habrás vuelto a ver? –  me preguntó asustado.
- No, no la he vuelto a ver – le respondí lacónicamente para que se quedara tranquilo.
     Se detuvo para mirarme a los ojos.
- Me alegro, y ni se te ocurra acercarte a ella por muy mal que te sientas. Dime, Ernesto, ¿de qué nos sirve la tristeza sino para reírnos de ella? Hoy has estado patético, verdaderamente y asquerosamente patético, me parece que ya nos queda menos camino que recorrer hasta que toques fondo.
- Yo hace tiempo que no te escucho.

lunes, 22 de abril de 2013

ERRORES DE CÁLCULO

     Acabo de leer un artículo de Paul Krugman, en el que cuestiona la fe ciega que tienen algunos en la austeridad y en modelos que son difícilmente contrastables, pues un prestigioso estudio de Reinhart y Rogoft, que vinculaba crecimientos débiles a elevado endeudamiento, y umbrales de sostenibilidad de deuda pública en niveles del 90% del PIB se ha demostrado que es del todo incierto, hasta el punto que se han detectado errores de cálculo en la propia hoja de Excel que servía de base al modelo.
     He de reconocer que tengo bastante interés por la ciencia económica, y que no es menos mi interés por la filosofía, de hecho ambos mundos tratan de aportar conocimientos para la comprensión del medio; ahora bien, reconozco que en ocasiones se extralimitan ofreciendo pautas para explicar aquello que no las necesita. Si podemos convenir que el endeudamiento no es malo de por sí, sino que hay que añadir factores de retorno de la inversión, convendría matizar que aquellos parámetros que los economistas nos indican como puntos de insostenibilidad dependerán siempre de la calidad de nuestras inversiones, así que es de lo más estúpido generalizar en umbrales del 90%, o si me apuran del 120%, como se tiende a aceptar por lo común, si no introducimos otros indicadores, o cuanto menos me gustaría que de una vez por todas lo desglosaran por sectores para tener una mejor perspectiva de la realidad, porque haciendo un paralelismo con la filosofía, “la vida no tiene ningún sentido sino que somos nosotros los que le damos sentido a nuestras vidas”, y aquí en España ya se sabe, no hay dios que demuestre que nos guste gastarnos todo nuestro dinero en ladrillo y en toros.

jueves, 11 de abril de 2013

FRAGMENTOS - REFERENCIAS DE LA MEMORIA 11

     Mi amigo se detuvo bruscamente y me obligó a escuchar lo que se le iba pasando por la cabeza.
- Ernesto, desvariar es el primer paso para volver al equilibrio emocional, de hecho todos lo hacemos cuando no somos capaces de soportar nuestra propia realidad, así que lo mejor que puedes hacer es tranquilizarte y soltarte, porque lo traumático no es caer, lo traumático sería mantener tu frágil equilibrio durante mucho más tiempo. Todos huimos hacia algún lado y no dejamos de hacerlo hasta que encontramos un lugar en el que nos sentimos seguros, serénate y mantén la calma y no te preocupes por nada, el equilibrio vendrá solo cuando vuelvas a abrirte hacia las emociones de los demás.
- Con tal de que te calles hago lo que sea – le reconocí apartándole de un manotazo.