Hoy es el día del libro en
España, supongo que tendré que celebrarlo de alguna manera, así que me bajaré
al parque con algún ejemplar de mi reciente novela y lo iré repartiendo entre
los presentes. Como no me he decidido por ningún stand de autores noveles en
ninguna de las poblaciones cercanas, me conformaré con compartir este festivo momento
con mi mujer y mi hija de dos años que ya me tiene fichado y que cuando me ve enredando
con la novela empieza a gritar: “el libro de papi”. En fin, que con unos libros
y unos cuantos chupa-chups haremos una estupenda promoción.
lunes, 23 de abril de 2012
lunes, 16 de abril de 2012
AUTONOMÍA UNIVERSITARIA
Otra ocurrencia más de nuestro
imaginativo ministro de educación: cuestionar la autonomía universitaria porque
no ha alcanzado los objetivos esperados. Supongo que en primer lugar habría que
recordarle al señor ministro que antes de exigir responsabilidades, o de cuestionar
el modelo educativo, es necesario que la administración abone todo lo debe a
las universidades, que es una suma bastante considerable a nivel autonómico. Y
en segundo lugar, como explicaba un excelente profesor mío, recordar que la
calidad docente y de investigación depende esencialmente de que la universidad
sea capaz de atraer hacia sí a docentes e investigadores de dilatada
experiencia profesional y de reconocida experiencia investigadora, y que para
eso, ya se sabe, hace falta una adecuada financiación y un poquito de
paciencia.
lunes, 9 de abril de 2012
FRAGMENTOS-TRANSICIÓN A LA NADA
martes, 3 de abril de 2012
29 - M
Las fechas son significativas si
rompen con una tendencia o una rutina predeterminada. No sé si el día 29 de
marzo fue una de ellas, salimos a la calle con motivo de la huelga general y la
convocatoria tuvo un amplio seguimiento. Lo de atribuirle mayor o menor éxito
me parece poco relevante en estos momentos. Había muchos motivos para estar
allí rebelándose ante una reforma laboral que nos hace más vulnerables ante el
futuro, y creo que el sentimiento era común entre los que estábamos allí. El
tiempo dirá si este movimiento tuvo continuidad y si sirvió para cambiar las
cosas.
Personalmente
afronté la protesta con rabia, la que proviene de la impotencia y de la
injusticia, por sentirme arrastrado hacia un modelo económico y social con el que
no me identifico; porque avanzar en la competitividad simplemente abaratando
salarios es un fracaso, no sólo del gobierno que lo aplica, sino también del
conjunto de la sociedad. Ese empobrecimiento generalizado nos desmotiva, al
igual que desincentiva la innovación, la investigación y el desarrollo, y además
nos hace más temerosos con el futuro. No creo que ese sea el camino, y lo más grave,
tampoco creo que sea el camino de los socios europeos que tan alegremente
aplauden estas medidas.
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